Desde Kennedy, Bogotá, hasta importantes escenarios internacionales, Julieth Lozano ha construido una carrera con un mensaje claro: hacer música en sus propios términos, desde la verdad interior... desde el ALMA. En 2026, regresa al Teatro Metropolitano para inaugurar La Tempo junto a João Araújo, con un concierto que celebra la voz, la memoria y la identidad colectiva.
Por: Sara Mesa Pérez
ALMA nace de una historia que comenzó hace once años con una búsqueda artística compartida: reconocer que, más allá de las fronteras históricas, sociales y culturales, existe una raíz que nos conecta.
En el Teatro Metropolitano conversamos con Julieth sobre este disco, que se estrenará por primera vez en vivo en América el 18 de marzo de 2026:
¿Cómo nace el álbum?
Todo empieza con la relación que tengo con João. Yo lo conocí cuando llegué a Londres. Aterricé y esa misma semana tuve que hacer conciertos con él sin que nos hubiéramos conocido antes. Lo primero que hice fue una clase magistral con Dame Kiri Te Kanawa, una de las grandes figuras de la ópera. Era una situación de mucha presión, con un pianista que no conocía. Pero desde esa primera semana hicimos un clic impresionante.
Es muy bonito mirar hacia atrás y pensar que ya han pasado once años desde que nos conocimos. Encontramos muchas similitudes en nuestras formas de ser y de pensar. Y desde entonces empecé a cambiar un poco mi manera de ver el mundo. Cuando vivía en Colombia veía Europa como algo muy separado de nosotros, pero al conocerlo empecé a darme cuenta de que, como humanos, tenemos muchas cosas en común.
Lo que más nos unió fue ese deseo de sanar. Todos tenemos algún tipo de sufrimiento que el otro no conoce. Hacemos música simplemente porque nos hace felices.
¿Por qué canción iberoamericana?
El CD nace de ese deseo de unirnos y de recordar quiénes somos, sin importar de dónde venimos. Y también de trabajar con repertorios que normalmente no tienen mucho espacio en los escenarios, como la canción iberoamericana.
Muchas veces cuando aquí hablan de “repertorio en español” se refieren al repertorio de España, muy poco al repertorio de nuestro lado del mundo. Eso siempre me pareció una curiosidad muy grande. Entonces empezamos a investigar por países. Encontré una cantidad de repertorio impresionante, tanto que no creo que me alcance la vida para cantarlo todo. Mucho de ese repertorio ni siquiera está grabado: está en bibliotecas, a veces en manuscritos.
Al final nos sentamos a recordar qué fue lo que nos unió: la música que nos hace felices. Empezamos a leer textos, escuchar canciones, probar manuscritos. Y las que elegimos fueron aquellas que tenían un alma particular, canciones que de alguna forma nos sanaron.

¿Por qué se llama "ALMA"?
Inicialmente queríamos que el disco se llamara Uirapurú, que era también el nombre de nuestro dúo. El uirapurú es un pájaro amazónico muy difícil de atrapar. Pero decidimos cambiar el nombre porque queríamos algo que funcionara en diferentes idiomas. “Alma” se entiende en portugués, en español… y nos parecía bonito que fuera una palabra que cruzara fronteras. Sentimos que la entrada al álbum debía ser “Alma”: esa conexión con el corazón, con lo esencial.
¿Cómo dialogan las obras en este álbum?
Creo que el disco tiene mucho que ver con esa sensación de sentirse solo o de que nadie más puede sentirse como nosotros.
A través de las canciones queremos mostrar que no es así. Que tal vez en ese momento uno siente esa soledad, pero alguien en otro lugar del mundo también se sintió así. Creo que eso es lo que une todas las canciones del recital: el reconocimiento de que todos somos humanos y respiramos el mismo aire.
También encontramos ritmos que aparecen en diferentes lugares. A veces escuchaba algo y pensaba: “ese ritmo yo lo conozco”. Tal vez venía de otro país, pero perfectamente podría haberse escuchado en Colombia. Eso me pareció muy bonito: que aunque seamos de distintos lugares, tenemos una historia compartida que, para bien o para mal, nos hace lo que somos hoy.
¿Qué particularidades destacarías del repertorio?
Tiene mucho que ver con quiénes somos nosotros como artistas. Yo me formé como cantante de ópera y todo mi entorno académico ha estado alrededor del canto lírico. Pero cuando me acerco a estas canciones lo hago con todo lo que soy. Por ejemplo, hay una canción que se llama Cuatro preguntas, de Pedro Morales Pino. Yo la canto con la voz que tengo hoy, con el conocimiento que me ha dado mi carrera, pero también con los recuerdos de cuando era niña y aún no sabía qué era la ópera.
Esa unión de mundos es lo que hace especial el CD. Lo mismo veo en João: una formación académica muy sólida, unida a una manera honesta y directa de compartir música.
A veces en las universidades se habla de “canción académica”, pero para mí ese concepto no tiene mucho sentido. Yo siento que como artista puedo tomar cualquier cosa que me inspire y llevarla a un entorno académico con respeto, entendiendo qué pasa en la armonía, por qué se escribe así, etc.
¿Qué papel juegan los textos de las canciones dentro del álbum?
Para mí los textos son lo que más me apasiona de ser cantante. La comunicación es lo que me mueve. Antes de empezar a cantar me meto completamente en el mundo del texto. Me invento una historia, casi como si fuera una telenovela.
Muchas veces João es quien pinta los colores de esa historia. La forma en que respira, cómo empieza las notas, cómo separa los tiempos, genera imágenes en mí que guían la interpretación.
Cuando canto estos textos realmente abro mi corazón. Me siento vulnerable frente al público. Es como estar completamente expuesta, con las manos arriba, dando todo lo que puedo desde el corazón. Y siento que esa honestidad llega a la gente de una forma muy directa.

“Si compositores como Schubert o Schumann se inspiraron en el folclor de sus pueblos, ¿por qué no podemos hacer lo mismo con nuestras raíces? Al final, todo es canción. Lo importante es la honestidad con la que se cuenta la historia”.
-Julieth Lozano, soprano colombiana
El álbum destaca algunas compositoras iberoamericanas. ¿Fue una decisión consciente el incluirlas?
Sí. Inicialmente quería que todo el CD fuera de compositoras. Pero en ese momento casi no encontraba las partituras. Sabía que muchas canciones existían, pero a veces la partitura estaba en una biblioteca en medio de Costa Rica o en lugares a los que no tenía acceso. Y teníamos un plazo para terminar el disco, así que incluí todas las que pude encontrar en ese momento.
Con los años he descubierto muchísimas más. Hoy podría grabar diez discos solo con compositoras latinoamericanas. Hay verdaderas joyas que están escondidas en bibliotecas.
¿Por qué las personas no deberían perderse este concierto?
Creo que vivimos en un mundo donde todo ocurre muy rápido y estamos perdiendo una conexión muy bonita que nos hace comunidad.
Este concierto es una oportunidad para escuchar algo distinto y para ver cómo los seres humanos pueden crear cosas inesperadas.
Yo vengo de Kennedy, en Bogotá. Y estoy segura de que muchos de mis vecinos nunca imaginaron que de allí podría salir una cantante que hiciera lo que yo hago. Por eso me parece muy especial poder compartir esta música desde el corazón.

Un spoiler del futuro
Además de interpretar el álbum completo, el recital incluirá un adelanto de una nueva propuesta artística que el dúo está construyendo: una experiencia donde público y los intérpretes rompen la distancia tradicional.
“Queremos respirar juntos”, dice Julieth. “Sentir que no hay una barrera entre quienes escuchan y quienes interpretan. La música clásica necesita volver a esa conversación directa”.
ALMA no es solo un álbum. Es una declaración artística y humana: recordar quiénes somos, reconocer nuestra historia compartida y permitirnos sentir.







