Rafael Palacios es bailarín y coreógrafo. Su experiencia en África y Europa fue la base para fundar Sankofa Danzafro en 1997, como un espacio dedicado a la formación, investigación, difusión y creación artística. Con él conversamos sobre Impilo Mapantsula y Jeremy Nedd, la compañía sudafricana y el coreógrafo estadounidense que llegan por primera vez a Colombia con la obra “How a falling star lit up the purple sky”, que se presentará el sábado 22 de marzo en el Teatro Metropolitano.
Por: Sara Mesa Pérez (Periodista Cultural)
¿En qué consiste el Pantsula?
Nosotros estuvimos en Sudáfrica el año pasado como parte de la gira que hicimos a nivel mundial y nos encontramos con este baile que es comunitario, que es un baile que también refleja esos bailes comunitarios en Colombia. Y lo que quiero decir es que hay una cultura afrodiaspórica que se conecta de diferentes maneras, pero esas diferentes maneras siempre confluyen en lo mismo: y es cómo la danza es un movimiento social para nosotros.
Y yo creo que el Pantsula definitivamente lo que nos enseña es eso: cómo las comunidades negras en Sudáfrica a través de su danza pueden tener una voz política, pueden reunirse y pueden hablar de temas que por mucho tiempo les era negado hablar en sociedad, y cómo la danza entonces es una estrategia de supervivencia.
¿Por qué es relevante para Medellín la presencia de una compañía como Impilo Mapantsula junto al coreógrafo Jeremy Nedd?
Es importante que Colombia se abra a los conocimientos de origen afro, que pueda reconocer que en cualquier parte del mundo, así como nosotros los afrocolombianos, tenemos luchas de existencia y resistencia a través de la danza, estas danzas que vienen de África del Sur también nos cuentan una parte de lo que nosotros somos, porque definitivamente nuestra historia no está solamente condicionada a nuestra llegada a América en sumisión de la esclavitud, sino cómo esos conocimientos que ya las personas esclavizadas traían de África es lo que a nosotros nos dieron las bases como afrocolombianos.
Hay un puente entre Colombia y África que sigue vigente, no solo para los afrocolombianos, sino para los colombianos en general, y por eso es tan importante que el público colombiano se interese en las manifestaciones artísticas, filosóficas y políticas del cuerpo negro que es capaz de bailar.
¿Qué importancia tiene este intercambio cultural a través de la danza?
A través de la danza nosotros hemos sabido crear luchas, rebeliones, resistencias, y yo creo que es ahí en donde está la esencia de los pueblos negros, y esa esencia de los pueblos negros fue lo que dio el origen del hip-hop. Por eso es tan importante reconocer que ese origen también nace en África o que ese origen también es capaz de comunicarse entre África y las Américas. Entonces, que el público en Medellín pueda presenciar las raíces de la danza del hip-hop, yo creo que también es una forma pedagógica, una forma de educación que el Teatro Metropolitano le está ofreciendo a la ciudad y al país, porque entonces estamos viendo la danza no como una forma, no como un movimiento superficial, sino al contrario como un movimiento educativo de emancipación, de revolución, de defensa de los derechos humanos.
¿Y para ti como coreógrafo?
Pues yo creo que es muy importante que Jeremy Nedd, un coreógrafo que nace en Nueva York, pueda hacer también intercambios con esas formas urbanas que los africanos construyen y él va a Colombia en este momento y seguramente va a poder descubrir también como el hip-hop está construido en Colombia y cómo las comunidades colombianas se acercan al hip-hop.
Entonces como coreógrafo para mí es muy importante poder asistir y poder tener esta visión que también se vuelve global; poderla tener en la ciudad y poder nutrirme de otras formas de hacer, de otras formas de construir el cuerpo racializado que baila, otra forma de construir un hip-hop que no se queda solamente en el imaginario de Norteamérica, sino que se expande por el mundo entero para que los jóvenes puedan construir otras maneras de hacer defensa de sus derechos a través de la danza.
¿Por qué cualquier persona, incluso si no es muy cercana a la danza, debería vivir esta experiencia?
Yo creo que sobre todo es porque, como lo dice el Ministerio de Cultura y el Plan Nacional de Danza, Colombia es un país que baila. Entonces, si nosotros bailamos, debemos estar interesados en las epistemologías que crea la danza, en los conocimientos que nos otorga; y ver la danza no solamente como el lugar de entretenimiento, de satisfacción o de fiesta, que es muy válido, sino también como un conocimiento que es capaz de enrutar al mundo hacia nuevas perspectivas de paz, hacia nuevas perspectivas de conocimiento mutuo, de admiración y de respeto por la diversidad cultural y humana.
Sentarse a ver una obra de danza es más que ir a ver movimiento, es poder escuchar a esos bailarines que, como lo decimos en Sankofa, bailamos para ser vistos, bailamos para ser escuchados, bailamos para proponer al público una interacción que construya nuevas rutas de justicia social.
-Rafael Palacios
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